sábado, 2 de marzo de 2013

«Marcha Forzada», de Miklós Radnóti




(En preparación)


Miklós Radnóti
Marcha forzada








Está loco el que, habiéndose desplomado     se levanta y reanuda el paso,
y como dolor flotante                  mueve tobillo y rodilla,
y retoma la marcha,                    como llevado en alas,
y en vano lo llama la cuneta,     no se atreve a quedarse,
y si preguntas ¿por qué no?       quizá conteste aún
que una mujer le espera             y una muerte más sabia y más hermosa.
Pero está loco el infeliz,              porque allí sobre los hogares
hace tiempo ya que sólo             el viento abrasado remolina,
se ha vencido la pared de la casa,          el ciruelo se tronchó,
y el viento eriza el vello              de la noche vernácula.
Oh, si pudiera creerlo:                que no sólo llevo en mi corazón
todo lo que aún vale la pena       y hay un hogar al que volver;
¡si aún existiese! y como antaño    en el fresco y viejo porche
zumbase la pacífica abeja           en tanto se enfría la confitura de ciruela,
y el silencio de los fines de verano    tomase el sol en los jardines soñolientos,
entre el follaje los frutos             desnudos se meciesen,
y Fanny me esperase rubia         ante el seto bermejo,
y escribiese sombras lentamente            la lenta mañana,
–pero ¡sí, es posible todavía!     ¡la luna hoy luce tan redonda!
No sigas andando, amigo,          ¡repréndeme a gritos y me levantaré!



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